viernes, 4 de noviembre de 2011

Protocolo de Nagoya


19-ago-2011
Daniel Martín

El protocolo de Nagoya para proteger la biodiversidad - Leszek Leszczynski
En 2010 se adoptó el Protocolo sobre Acceso a los Recursos Genéticos en Nagoya, Japón. Conoce en qué consiste este protocolo.



El 29 de octubre de 2010 se adoptó en la ciudad japonesa de Nagoya el Protocolo sobre Acceso a los Recursos Genéticos, el cual lleva el nombre de esta ciudad y se espera que entre en vigor en 2012, unos 90 días después de que 50 países lo firmen. Pero ¿qué implica exactamente y qué supone para los países firmantes?

Origen del Protocolo de Nagoya

El Protocolo de Nagoya es un acuerdo suplementario a la Convención sobre Diversidad Biológica de 1993. Su nombre completo es el de "Protocolo sobre Acceso a los Recursos Genéticos y Participación Justa y Equitativa en los Beneficios que se Deriven de su Utilización".

Nace a partir de la histórica reivindicación de los países en desarrollo para garantizar el reparto equitativo de los beneficios obtenidos a partir de la explotación de los recursos genéticos en cualquier parte del globo.



Qué protege el Protocolo de Nagoya

Es decir que supone un instrumento para que los conocimientos que los numerosos pueblos indígenas tienen sobre la naturaleza no sean explotados indiscriminadamente por parte de industrias como la farmacéutica, la biotecnológica o la cosmética.

Así, el Protocolo de Nagoya pretende ahondar en la transparencia, en las reglas y procedimientos justos y en la conservación del medio ambiente, con la biodiversidad como eje primordial, especialmente en aquellas comunidades que se pueden ver afectadas por la explotación y uso de los recursos genéticos.

El uso y la explotación de recursos genéticos que se mencionan en el Protocolo se refieren a la investigación, el desarrollo de productos, las aplicaciones que puedan tener y la comercialización de los mismos.

Obligaciones del Protocolo de Nagoya

La firma del Protocolo supone ciertas obligaciones para los países que la hagan efectiva. Entre estas, los firmantes deben desarrollar una legislación clara y transparente que dé seguridad jurídica respecto a los recursos genéticos, para que estos se compartan de manera justa y equitativa con los pueblos y comunidades indígenas que los tuvieran.


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En caso de explotación de dichos recursos se debe informar previamente a quien los aporte y facilitar información para solicitar el consentimiento previo, así como establecer los criterios y normas necesarios para la participación de los pueblos indígenas o el consentimiento por parte de estos.

Los beneficios del uso de los recursos deberán compartirse con indígenas

Mediante la legislación desarrollada, los países asegurarán que los beneficios obtenidos de la explotación de los recursos genéticos lleguen a las comunidades indígenas.

De forma similar se tratan los conocimientos de estos pueblos sobre los recursos genéticos, para cuya divulgación se necesitarán permisos por parte de las comunidades que los posean.

La conservación de la biodiversidad y la alimentación en el Protocolo de Nagoya

En el Protocolo de Nagoya también se hace mención explícita para la conservación de la biodiversidad. Los animales y plantas serán objeto de medidas de conservación y utilización sostenible, especialmente en los países en desarrollo, para lo cual se fomentará la investigación no comercial.

La alimentación y la agricultura son también puntos importantes que deben ser tenidos en cuenta en el uso de los recursos genéticos, por lo que no se podrán ver dañadas. De la misma forma se tendrán que tener en cuenta las emergencias que provoquen amenazas hacia plantas, animales y la salud humana.

Quién ha firmado el Protocolo de Nagoya

México, India, Brasil, España, Japón, Indonesia, Colombia, Sudán y Perú son algunos de los países que han firmado este Protocolo, que pretende que los beneficios derivados de la utilización de los recursos sean compartidos con los proveedores de estos.

El Protocolo de Nagoya, por tanto, trata de ser un medio efectivo para la conservación de la biodiversidad, la lucha contra la biopiratería y la protección de comunidades indígenas y los conocimientos y recursos que estas tienen.





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